Casos de Éxito

Por sus valores, y por cambiar el rumbo de GM, es la CEO más poderosa del mundo


Mary Barra, originaria de Waterford, Michigan, es un auténtico producto de General Motors. Su padre trabajó toda su vida en la compañía, como ella ha hecho hasta ahora, durante 34 años. Esta circunstancia, y la de ser la primera mujer en acceder a un cargo de este nivel y relieve mundial, la hacía perfecta para transmitir el cambio de la empresa tras salir del concurso de acreedores, hasta convertirse en la nueva GM. Así lo vio su antecesor Dan Akerson, que ha sido su principal valedor.

Liberada de deudas después de que en mayo de 2009 tuviera que acogerse a un concurso de acreedores y fuera rescatada por el Gobierno federal, con créditos por valor de 49.500 millones de dólares. De ahí salió esa nueva GM que Mary Barra encabeza como CEO, mientras que la vieja GM, con todas sus deudas y los activos tóxicos que la aplastaron financieramente, se liquidaba.

La operación fue un éxito y GM volvió a ser una empresa rentable que retornó a la Bolsa de Nueva York en 2010. Desde ese momento, sus acciones se fueron revalorizando hasta permitir que el Departamento del Tesoro, que como garantía de los créditos había tomado casi un 61% de su capital, haya podido recuperar más de 39.000 millones de dólares, reduciendo el impacto de su rescate sobre los contribuyentes a menos de 10.000 millones.

Así las cosas, por un momento pareció que Barra sólo iba a tener un problema por delante: sacar de pérdidas a la filial europea. Y esto entraba dentro de lo que puede considerar un problema normal. Por tanto, decidió ponerse manos a la obra y su primer movimiento fuera viajar a Alemania, a visitar la sede de Opel y reunirse con sus dirigentes.

Pero su gestión ha estado lejos de ser un camino de rosas. A la mesa de despacho de Mary Barra, con copia al Capitolio y la Casa Blanca, comenzaron a llegar las primeras reclamaciones de antiguos clientes. La causa: un defecto en 2,6 millones de coches, la mayoría de ellos fabricados entre 2003 y 2007, es decir, 

antes de que GM se declarara en suspensión de pagos en mayo de 2009.

El problema era un fallo en el dispositivo de arranque del motor mediante la típica llave, cuyo funcionamiento podía verse alterado por circunstancias como que el llavero fuera demasiado pesado.

Esta pieza de arranque se empezó a montar en 2003. En los primeros momentos de su comercialización, GM recibió algunas quejas. Sus ingenieros identificaron la pieza defectuosa y, entonces, se dio orden de

 que fuera sustituida discretamente en los coches que entraban en los concesionarios, hasta que la pieza fue cambiada en producción por una sin fallos.

Los próximos a Mary Barra explican que, en cuanto se enteró del caso, ordenó que se organizara una 

llamada a revisión de los coches afectados y se aprestó a ir a declarar ante el Congreso y el Senado.

Ante los legisladores, enarboló la bandera de la nueva GM y explicó que desconocía lo que pasó con la pieza en cuestión y los modelos a que iba destinada entre 2003 y 2007, pero se comprometió a investigar el asunto hasta el fondo.

Para demostrar su determinación, contrató a Anton Valukas, el antiguo fiscal de Nueva York que investigó la quiebra de Lehman Brothers, para que dirija las pesquisas respecto al grado perjuicio infligido a víctimas de accidentes y afectados. Decidió también hacer una provisión de fondos de 1.200 millones de dólares a cargo del segundo trimestre del año para hacer frente a las reparaciones de coches defectuosos y a las indemnizaciones de las víctimas de accidentes por esta causa. Y para atender esta parte del problema, contrató Kenneth Feinberg, que negoció las indemnizaciones del 11-S.

Mary Barra supo actuar como un ejecutivo responsable y honesto, marcando distancias entre la nueva GM y la vieja GM. Y así se ha entendido porque las ventas de sus productos no han dejado de crecer.

Una última muestra de su estilo de gestión ha sido el involucrarse personalmente en la negociación de un nuevo convenio con el poderoso sindicato UAW (Union of Automobile Workers) en Estados Unidos.

En GM desde los 18 años

Inicios de becaria en GM. Dio sus primeros pasos siendo estudiante en de Ingeniería Eléctrica en el GM Institute.

Diplomada en Stanford. Con una beca de GM se diplomó en su Escuela de Negocios. También obtuvo un Master en Administración de Empresas.

Primeros cargos de relieve. En 2008 fue vicepresidenta de Manofacturas; en 2009, de Recursos Humanos; y en 2011, de Desarrollo de nuevos Productos.

Casada, con dos hijos. Contrajo matrimonio con Tony Barra, su compañero en el GM Institute. Tienen dos hijos.

 

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