Casos de Éxito

Su éxito se atribuye a la organización y a su capacidad de delegar


Anna Wintour, la mujer más influyente y poderosa en el mundo de la moda, probablemente le debe gran parte de su éxito a sus perennes gafas de sol y a su inconfundible melena bob con flequillo. Pero hay mucho más detrás de esa fachada calculada, segura y fría por la que se ganó el apodo de Nuclear Wintour.

¿Cómo ha llegado Wintour, la editora de la revista de Vogue EE UU, a lo más alto? El periodista y asesor político, Alastair Campbell, desvela en su libro Winners and How They Succeed (Ganadores y cómo tienen éxito) los secretos y consejos de Wintour para una carrera que empezó como asistente editorial en Harper’s & Queen en los setenta y la llevó hasta el puesto de directora de la revista y del grupo editorial Condé Nast en 2014, además de ser máxima autoridad de estilo y moda en el mundo.

Para empezar: “Todo el mundo debería ser despedido al menos una vez”, dice Wintour en el libro, que recoge también testimonios de otros ganadores, como Hillary Clinton, José Mourinho, Tony Blair o Arianna Huffington . A Wintour la despidieron de Harper’s en 1975, nueve meses después de que la contrataran como redactora de moda junior. “Esto te obliga a mirarte a ti misma. No lo parecía entonces, pero definitivamente fue algo bueno por todo lo que me enseñó. Es importante tener contratiempos, porque así es la vida real. La perfección no existe”.

Ella, aunque parezca que quiere demostrar lo contrario, no es perfecta según asegura: “No me levanto de la cama y pienso: ‘Tengo que ser un modelo a seguir’. Vivo lo mejor que puedo, intento tomar las decisiones correctas para la revista y la compañía y, a nivel personal, para mi familia. No es algo consciente”.

El documental The September Issue la retrataba como alguien extremadamente controladora. El personaje de Meryl Streep en El diablo viste de Prada, supuestamente basado en ella, dejaba a Wintour como alguien imposible con quien trabajar. Sin embargo, Wintour atribuye su éxito a la organización y la capacidad de delegar. “La gente trabaja mejor cuando tiene responsabilidad”, dice en el extracto del libro que ha publicado The Times.

Y para mayor sorpresa, en un giro de humildad que choca con esa imagen de seguridad, continúa. “No puedo hacer nada. No sé cómo se hace un vestido. No puedo ir a una sesión de fotos y crear una imagen. No puedo escribir un guión. Admiro tanto a la gente que puede hacer todas esas cosas, porque no tendría ni idea de por dónde empezar. Yo siempre respondo al talento de otras personas. No soy el talento… No escribo, no soy una escritora. Me veo a mí misma como alguien que responde a su tiempo y la cultura, a un momento. ¿Es eso periodismo? No lo sé”.

Además, entre las 13 formas de ser una ganadora, Wintour dice que se levanta “cada día a las cinco de la mañana” y siempre tiene ganas de llegar a la oficina. Pero también de salir de ella. “Me gusta ir al campo los fines de semana con los niños y el perro, y jugar al tenis. Soy muy buena desconectando. No me gusta la ciudad los fines de semana, tengo un jardín que adoro, una vida muy privada: el polo opuesto a todo esto”, cuenta.

Esa desconexión y esas salidas de su entorno habitual en Manhattan son la mejor forma de encontrar la inspiración. “Hay que salir y ver cosas: películas, teatro, exposiciones. Yo viajo mucho. Cada vez que sales, incluso en un paseo por la calle, tienes una idea”, dice. Aunque tener la idea es sólo el primer paso: “Ideas hay a patadas, lo importante es cómo se ejecutan”.

Y, por supuesto, Anna Wintour, la mujer más poderosa de la moda sabe cómo hacerlo: con rapidez y seguridad. O eso hace creer. “Aunque no seas alguien seguro de ti mismo, finge que lo eres, porque será más claro para el resto de la gente. La mayoría de la gente duda. Yo decido rápido. Creo que es útil para los que trabajan para ti. En este mundo hace falta instinto y ser y responder y rápido”.

 

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