Casos de Éxito

Aportó los $1.000 iniciales a Zuckerberg para iniciar el proyecto de sus vidas


Aunque Mark Zuckerberg es en la actualidad quien dirige la mayor red social del mundo, en los orígenes del negocio tuvo la suerte de contar con benefactores que le echaran una mano. Uno de ellos fue el brasileño Eduardo Saverin, compañero de habitación de Zuckerberg en la universidad, quien fue el que invirtió los 1000 dólares necesarios para emprender. Sin embargo, la relación entre el CEO de Facebook y Saverin ha tenido sus altibajos. 

En un principio, los 1000 dólares iniciales que fueron suficientes para iniciar la historia de la famosa red social le otorgaron a Saverin 30% de las acciones de la empresa y el cargo de Jefe de Finanzas. Sin duda, las sociedades en los negocios pueden ser tan complicadas como los matrimonios; tanto así, que los antiguos amigos Zuckerberg y Saverin se enfrentaron recientemente en un tribunal por una disputa relacionada con el porcentaje de participación accionario en la compañía. 

Los emprendimientos tecnológicos requieren de capital para su operación y crecimiento. En el mundo on-line, una idea puede ser buena, pero el tamaño importa: si un emprendimiento tecnológico quiere lograr la ansiada rentabilidad, tiene que alcanzar una escala interesante y para ello va a requerir capital. La mayoría de los emprendimientos se financian originalmente con dinero propio y del círculo personal, o como se dice en la jerga emprendedora, el dinero proviene de las tres F: family, friends and fools (familia, amigos, y tontos). 

No obstante, las tres F funcionan para arrancar el emprendimiento, pero generalmente son una fuente insuficiente de fondos para desarrollarlo. Bajo estas circunstancias, llega el momento temido por los emprendedores: buscar financiamiento para la expansión. 

Cuando se está buscando inyección de capital, no es un momento cómodo para los fundadores de la empresa. Es muy fácil cometer errores que comprometan el futuro de la incipiente organización. Una deuda mal negociada puede minar el flujo de caja de tal manera que no tengas con qué pagar los salarios de una quincena; puedes vender tu participación en la empresa a un precio muy por debajo de lo que en realidad debiste haberlo vendido. Ni hablar de que es posible que debido a la presión se permita que entren al negocio socios incorrectos.

Mark Zuckerberg, Dustin Moskovitz, y Eduardo Saverin. Fundadores de Facebook

Facebook vendió una parte de su capital a una firma de capital de riesgo: Venture Capital. Para Facebook y Zuckerberg la venta fue un éxito, para Saverin no tanto. Con la venta, Saverin incrementó su participación de 30 a 34.4% del nuevo Facebook, al mismo tiempo que Zuckerberg reducía su participación de 70 por ciento a 60 por ciento, mientras que el resto de las acciones quedaron distribuidas entre los nuevos socios. Saverin estaba satisfecho con el arreglo y cuando le presentaron los contratos para sellar el acuerdo, los firmó sin ningún problema.

Pero, como dicen las abuelas, hay que tener mucho cuidado con lo que se firma y, algunas veces, ese consejo puede valer miles de millones de dólares. En la siguiente venta de acciones de Facebook, de acuerdo con las reglas establecidas en el contrato que Saverin había firmado alegremente, las acciones que se vendieron fueron, precisamente, las de él. El arreglo contractual firmado por Saverin implicaba una disminución radical su participación en la empresa que había ayudado a fundar, y, en consecuencia, su patrimonio. ¡Ahora Saverin sería dueño de sólo 0.03%! 

Saverin demandó a Zuckerberg y a Facebook por 600 millones de dólares. El proceso se arregló fuera de corte y Saverin logró obtener una compensación de monto desconocido,  que le restituyeran un porcentaje de las acciones de la compañía y que su nombre apareciera en la lista de fundadores de Facebook. El acuerdo establece que Saverin no puede hablar de Facebook por el resto de su vida, lo que creo que ya, en realidad, no le importa.

Los contratos se hicieron para leerse con detenimiento y no siempre el accionista de una empresa está en capacidad de entender todas las consecuencias de un contrato. En todo caso, un emprendedor debe tener asesoramiento legal para evitar que le metan gato por liebre. 

A día de hoy Saverin se dedica a invertir en nuevas tecnologías y en empresas de nueva creación en internet., y afirma:

“Quiero invertir en Brasil también, porque soy brasileño y eso está en mi corazón”, y “Creo que hay un nuevo Facebook en espera de ser encontrado. ¿Dónde? Creo que es en el cuidado de la salud”.