Casos de Éxito

La primera regla: nunca pierdas dinero. La segunda: NUNCA olvides la Primera!


Quizá ésta sea la lección más conocida del magnate y mayor filántropo de todos los tiempos, Warren Buffett. Algunos piensan que nació con un don innato para la inversión y otros piensan que se formó e instruyó adecuadamente. Lo que está claro es que Buffett aprendió los principios básicos para convertirse en un inversor desde muy pequeño.

Warren Edward Buffett, también conocido como el Oráculo de Omaha por su facilidad para entrar en negocios que suben como la espuma, nació el día 30 de agosto de 1930 en Omaha, en el estado de Nebraska (USA).

Su padre era corredor de bolsa. De niño, repartió periódicos para ganar algo de dinero y probablemente esto despertó su interés por los medios de comunicación, donde hizo posteriormente varias inversiones acertadas, incluyendo el Washington Post, una acción que le ha proporcionado mucho dinero y que él no parece tener intención de vender.

Warren Buffett desde pequeño supo lo que quería y les dejó bien claro a sus padres que tenía una meta importante en la vida: hacerse rico. A los 6 años compraba paquetes de 6 botellas de Coca Cola a 25 céntimos, que después revendía a 10 céntimos la botella.

Con sólo 16 años, junto a otro compañero del Instituto, fundó la Wilson Coin-Operated Machine Company, un negocio para reparar máquinas de pinball y después instalarlas en diversos establecimientos. La primera compra se hizo por 25 dólares y tras instalar la máquina esa misma noche ya había recaudado 4 dólares y ese fue el comienzo de su meteórica carrera como empresario. Con el dinero generado por este negocio se compró una granja en Nebraska por 1.200 dólares. También se dedicaba a recoger y revender pelotas de golf y a repartir periódicos, lo que le reportó un total de 9.000 dólares con los que pagó sus estudios en la universidad.

"Es mucho mejor comprar una compañía fantástica a un precio justo que una compañía normal a un precio fantástico"

Estudió en la Universidad de Nebraska y luego hizo un máster en economía en la Escuela de Negocios de Columbia, donde fue alumno de Benjamin Graham, autor de libros como Security Analysis o El Inversor Inteligente, lectura que marcaría un punto de inflexión en su carrera profesional. Warren Buffett ofreció sus servicios, sin cobrar sueldo, en la firma de inversiones Graham-Newman. Tanto el padre de Buffett como el propio Graham no querían que el joven fuera a Wall Street, y Graham rechazó la oferta de Buffett. Tiempo más tarde se replantearía la decisión y finalmente le llamó en 1954, ofreciéndole un puesto en su compañía de intermediación Graham-Newman como analista bursátil. Tras dos años Warren Buffett decidió que ya había aprendido todo lo necesario y regresó a su Omaha natal.

A los 26 años Warren Buffett constituyó su primera compañía dedicada a las inversiones con 100.000 dólares de conocidos y familiares. Una de las cláusulas del negocio se basaba en la falta absoluta de transparencia en los activos gestionados, algo que en los tiempos actuales resultaría impensable. Ganó aproximadamente 25 millones de dólares. En 1965 adquirió su niña bonita: Berkshire Hathaway, una empresa del sector textil que atravesaba su peor momento financiero. Warren Buffett compró la compañía con la esperanza de levantarla. No se equivocó: fue su primer negocio millonario. Si hubiéramos podido colocar 10.000 dólares en esta compañía cuando la compró Buffett, ¡se habrían convertido en más de 50 millones de dólares!

El alto precio de cotización de estas acciones hoy en día constituye una importante barrera de entrada, ya que Buffett no quiere inversores que especulen con sus acciones, los inversores deben tener vocación de largo plazo y que mejor para eso que tener que pagar por cada acción más de 140.000 dólares, estas dos políticas de Warren Buffett se mantienen, a pesar, de la presión recibida para efectuar splits y para repartir dividendos entre sus accionistas.

El 15 de marzo de 1989, Berkshire anunció que se había convertido en el mayor inversor de Coca Cola con un 6,3% de las acciones, por el  que se había desembolsado, aproximadamente, 1.000 millones de dólares con un precio medio de compra de 10,96 dólares. Se trata de la típica compañía al estilo Warren Buffett, con un negocio simple y de fácil comprensión por cualquiera, nada de tecnología punta. El producto es barato y se consume constantemente en todo el mundo. Durante los tres años siguientes los títulos se revalorizaron notablemente y los 1.000 millones invertidos se habían convertido en 3.750 millones, a mediados de 1999 en 13.400 millones. Supuso para sus accionistas un rendimiento de cerca del 800% en 12 años.

El peor episodio en la trayectoria profesional de Warren Buffett fue el escándalo de Salomon Brothers, el mayor banco de inversiones de Wall Street. Tuvo que dirigir la compañía durante más tiempo del deseado y pasar mucho tiempo alejado de su Omaha natal para salvar el banco y recuperar su gran inversión en la compañía, que ascendía a 700 millones. Otra fue la venta de su posición en McDonald’s en 1998, tras sólo tres años de mantenimiento de las acciones y antes de un movimiento alcista contundente.

Estilo de inversión

Las principales características de las inversiones de Warren Buffett son las siguientes:

-Simplicidad: son fáciles de entender y fáciles de administrar. Entrar siempre en negocios de los que se conozca a la perfección el funcionamiento.

-Fascinación por el mercado financiero y gran ambición por triunfar en el proceso de acumulación del capital.

-Previsibilidad: sus beneficios pueden ser pronosticados con relativa fiabilidad.

-Mucha paciencia: si no te puedes permitir mantener una acción durante 10 años, entonces, mejor no comprarla.

-Alto retorno en capital, conseguido sin malabarismos contables o exceso de deuda.

-Empresa con fuerte generación de flujos de caja.

-Dirigidas por gerentes que buscan generar valor para el accionista.

-Inversiones siempre a largo plazo.

-Ausencia de diversificación.

-Nunca dejarse llevar por las modas. Pensamiento independiente.

 Con el cambio de siglo muchos dudaron del Oráculo de Omaha por sus bajas rentabilidades, pero se dieron de bruces con la realidad con la burbuja tecnológica de las puntocom. Warren Buffett siguiendo su filosofía nunca invertía en productos demasiado complejos o que no entendía, lo que mantuvo sus negocios a salvo de esos vaivenes bursátiles.

Warren Buffett es también famoso por su filantropía. La fundación Buffett se constituyó en 1979 con objeto de donar parte de los beneficios a obras caritativas. En el momento de la fundación el patrimonio de Warren Buffett ascendía a 150 millones y el presupuesto de la fundación fue de 38.453 dólares, un 0.025% de su patrimonio. En 1990 el presupuesto era ya de 2,3 millones y para 1997 la cifra ya rondaba los 10 millones de dólares.  De hecho, pasará a la historia por su donación a la fundación Bill y Melinda Gates, de más de 30.000 millones de dólares, que es la mayor donación de la historia.

Warren Buffett actualmente es uno de los hombres de negocios más respetados por la sociedad norteamericana, pero no sólo por su olfato para los negocios, su compromiso social le ha llevado a manifestarse partidario de subir los impuestos a los ricos, a anunciar que donará el 99% de su fortuna a distintas ONG y fundaciones antes de morir y a ser uno de los que más dinero invierte en causas sociales.

Pero Warren Buffett también puede presumir de austeridad. Sigue viviendo en la misma casa que compró en 1958 y tiene uno de los sueldos más bajos entre los directivos.

"Regla número uno: nunca pierdas dinero. Regla número dos: nunca olvides la regla número uno"

 

http://esbolsa.com