Casos de Éxito

Moda a buen precio, y sin moverse del sofá


La historia de Privalia tiene un final feliz para sus creadores, Lucas Carné y José Manuel Villanueva; y un futuro por armar para su nuevo propietario: su, hasta ahora, accionista y rival Ventee Privee. Más que crear, los dos emprendedores copiaron. Porque el negocio de la venta privada por Internet ya empezaba a cuajar en Francia. Pero la comercialización on-line de moda era una actividad testimonial en España; un país, además, con escasa tradición en la venta por catálogo.

En mayo de 2006, con la idea quemando en la mente, Lucas y José Manuel se inscribieron en un Foro de Inversores del IESE. Se trataba de probar suerte en un auditorio donde otros emprendedores, autoconvencidos de que sus proyectos escondían nuevos filones de negocio, intentaban captar la atención de gente con pasta (y ganas de gastarla para obtener más). Se presentaron en la prestigiosa escuela de negocios como los padres de una empresa orientada a "usuarios de Internet que compran on-line, de edades comprendidas entre los 25 y los 50 años, con un nivel socioeconómico medio-alto y principalmente mujeres: un cruce entre el usuario de Internet y el comprador de tiendas outlet". Los dos emprendedores expusieron como ejemplo el mercado francés y el éxito de Vente-Privée -predestinada a ser su dueño una década después-. Según sus cálculos, el negocio, terreno virgen, todo un yacimiento por explotar, creaba -más que satisfacer- nuevas necesidades de consumo entre los usuarios, que podían comprar moda a buen precio sin moverse del sofá; pero también un inexplorado y atractivo canal para las empresas, donde colocar prendas y productos descatalogados.

Lucas y José Manuel fueron uno más en el Foro. Se marcharon a casa con la idea intacta en la cabeza y sin un euro de inversión comprometido. Pero la pelota ya estaba en juego y al cabo de pocas semanas lograron una primera inyección de capital de un business angel, Luis Martín Cabiedes. Luego llegó Caixa Capital Risk. Y otros accionistas con carteras más o menos abultadas dispuestos a subirse al barco, a pesar de que, de forma casi simultánea, habían echado a rodar dos flamantes competidores: Buy-Vip y la filial española de Vente-Privée.

La historia de Privalia empezó a llenarse de números: más almacenes, muchos más empleados y muchísimos más proveedores. Y por encima de todo, clientes: reales y potenciales. Hoy tiene 28 millones de clientes registrados en cuatro países (España, Italia, Brasil y México). Demasiados para su veterano y enorme rival francés. O suficientes para tomar la decisión de sacar la chequera y tragarse de un sólo bocado el proyecto que Lucas y José Manuel soñaron una década antes de hacerse millonarios.

 

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